La mesa gravimétrica, también conocida como mesa concentradora o mesa vibratoria, es uno de los equipos más usados en la concentración de oro. Su principio es simple: el oro es mucho más denso que la mayoría de minerales que lo acompañan, y la mesa aprovecha esa diferencia para separarlo.
Lo que no es tan simple es lograr que funcione bien. En este artículo explicamos qué es, cómo trabaja y qué variables definen su resultado.
Las partes de una mesa gravimétrica
- Tablero o superficie: una plataforma con inclinación transversal sobre la que fluye la pulpa.
- Rifles: listones dispuestos a lo largo de la superficie. Entre ellos quedan atrapadas las partículas densas.
- Mecanismo de movimiento: genera un vaivén a lo largo de la mesa que hace avanzar las partículas pesadas.
- Cajón de alimentación: por donde ingresa la pulpa (mineral molido con agua).
- Canaleta de agua de lavado: distribuye agua de forma transversal sobre la superficie.
- Canaletas de descarga: recogen por separado el concentrado, los medios y el relave.
Cómo separa el oro
Cuando la pulpa entra a la mesa, ocurren dos cosas al mismo tiempo:
- El agua de lavado empuja el material de forma transversal, cuesta abajo, sobre los rifles. Las partículas livianas, que el agua arrastra con facilidad, pasan por encima de los rifles y se van hacia el lado del relave.
- El movimiento de vaivén empuja el material a lo largo de la mesa. Las partículas densas, que se asientan entre los rifles y el agua no logra levantar, avanzan en esa dirección hasta el extremo de concentrado.
El resultado es un abanico de material sobre la mesa: el oro y los minerales pesados forman una franja hacia el extremo de concentrado, y la ganga se dispersa hacia el relave. Entre ambos queda una fracción de medios que, según el circuito, puede volver a procesarse.
Una de las ventajas de la mesa es que la separación se ve. El operador puede observar dónde está el oro y ajustar.
Qué controla su funcionamiento
La misma mesa puede entregar resultados muy distintos según cómo esté configurada y qué material reciba. Las variables principales son:
- Inclinación de la superficie: define con qué facilidad el agua arrastra el material hacia el relave.
- Caudal de agua de lavado: demasiada agua se lleva oro fino; muy poca deja ganga en el concentrado.
- Movimiento: la longitud y la frecuencia del vaivén influyen en cómo avanzan las partículas pesadas.
- Alimentación: el caudal y la densidad de la pulpa deben ser regulares.
- Granulometría: una alimentación con tamaños de partícula muy dispersos es más difícil de separar.
Por eso hablamos de calibración: no existe un ajuste universal que sirva para todos los minerales.
¿Para qué operaciones sirve?
La mesa gravimétrica se usa en pequeña minería, en plantas de beneficio y en operaciones auríferas, ya sea como etapa principal de concentración o para limpiar concentrados obtenidos con otros equipos. La capacidad es un criterio clave: nuestra mesa CGM-270 trabaja entre 140 y 360 kg/h y la CGM-220 hasta 160 kg/h. Para volúmenes mayores suele combinarse con un concentrador gravimétrico.
Sobre los porcentajes de recuperación: los valores de referencia de nuestros equipos (hasta 93% en la CGM-270 y hasta 92% en el Ecomax 20) no son una garantía para todas las operaciones. El resultado final depende de las características del mineral, la granulometría, la alimentación, la calibración, la configuración del equipo y las condiciones operativas.
¿Quieres saber si tu operación está recuperando lo que podría? Solicita una evaluación o escríbenos por WhatsApp. Te orientamos sobre el equipo y la calibración adecuados para tu mineral.
